A medida que las enfermedades respiratorias comienzan a propagarse por Texas y Nuevo México, las personas mayores afrontan un mayor riesgo de complicaciones y hospitalización. Conocer las tendencias sanitarias, reconocer las señales de alerta y preparar un entorno doméstico más seguro puede marcar una diferencia importante.
La temporada de virus respiratorios ya está en marcha en el oeste de Texas y el sureste de Nuevo México. Para las familias de Odessa, Texas, y Hobbs, Nuevo México, la llegada del frío trae nuevas preocupaciones por la gripe, el virus respiratorio sincitial (VRS) y la COVID-19.
En adultos jóvenes y generalmente sanos, estas infecciones pueden provocar varios días de molestias. En personas mayores, especialmente quienes viven con enfermedades cardíacas, diabetes, afecciones respiratorias crónicas o un sistema inmunitario debilitado, sus consecuencias pueden ser mucho más graves.
Según un comunicado del Departamento de Salud de Nuevo México del 22 de octubre de 2026, la actividad de enfermedades respiratorias estaba aumentando en el estado. Las autoridades vigilan la gripe, la COVID-19 y el VRS conforme avanza la temporada 2026–2027.
El departamento también informó que tres niños y más de 80 adultos murieron por estas enfermedades respiratorias en Nuevo México durante la temporada anterior. Estas cifras subrayan la importancia de la prevención, el tratamiento oportuno y la vigilancia cuidadosa de los pacientes vulnerables.
Para las familias que cuidan en casa a padres u otros familiares mayores, el desafío va más allá de evitar el contagio. También consiste en reconocer cambios sutiles en la salud, saber cuándo solicitar atención médica y garantizar el apoyo adecuado durante la recuperación.
Aumenta la actividad de virus respiratorios en Nuevo México
La temporada de enfermedades respiratorias 2026–2027 está recibiendo una atención creciente de las autoridades de salud pública.
El 5 de noviembre de 2026, KOAT informó que la actividad de la gripe estaba aumentando considerablemente en Nuevo México. Las autoridades sanitarias estatales también identificaron incrementos menores en la actividad de COVID-19 y VRS.
Estos acontecimientos siguen el patrón estacional habitual. Los virus respiratorios suelen circular más durante el otoño y el invierno, aunque el momento y la intensidad de cada temporada pueden variar notablemente.
Las autoridades sanitarias de Nuevo México prevén que las infecciones respiratorias continúen circulando hasta la primavera.
Texas vigila amenazas similares mediante su sistema estatal de vigilancia. El Departamento de Servicios de Salud del Estado de Texas publicó el 6 de noviembre de 2026 su informe semanal más reciente sobre virus respiratorios, correspondiente al período del 25 al 31 de octubre.
El informe sigue la gripe, el VRS y la COVID-19 mediante resultados de laboratorio, consultas sanitarias y otros indicadores epidemiológicos.
Sin embargo, la vigilancia estatal no debe interpretarse como un recuento exacto de infecciones en Odessa, Hobbs o barrios concretos. Los sistemas de notificación no detectan todos los casos y la transmisión local puede diferir de las tendencias estatales.
¿Qué significa esto para las familias de Odessa y Hobbs?
Los datos respaldan la adopción de medidas preventivas ahora, en lugar de esperar a que alguien del hogar enferme gravemente. Esto es especialmente importante para las personas mayores que necesitan ayuda con medicamentos, movilidad, citas médicas o actividades cotidianas.
Por qué la gripe, el VRS y la COVID-19 representan mayores riesgos para las personas mayores
El envejecimiento modifica la respuesta del sistema inmunitario a las infecciones.
Con el tiempo, las defensas pueden perder eficacia para identificar y combatir patógenos. A la vez, las enfermedades crónicas pueden reducir la capacidad del organismo para tolerar el esfuerzo adicional que provocan la fiebre, la inflamación, la deshidratación y los problemas respiratorios.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) identifican a las personas de 65 años o más como un grupo con mayor riesgo de enfermedad respiratoria grave.
No obstante, la edad cronológica es solo una parte de la situación. Una persona activa de 72 años puede responder de manera muy distinta a otra de la misma edad que padezca una enfermedad pulmonar avanzada, movilidad reducida o varias afecciones crónicas.
El impacto menos visible de las enfermedades crónicas
Los virus respiratorios pueden afectar a mucho más que los pulmones.
En una persona con insuficiencia cardíaca congestiva, una infección puede aumentar el esfuerzo del corazón. Quien padece enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) puede experimentar un empeoramiento de la falta de aire o una disminución importante de su capacidad respiratoria.
La diabetes puede dificultar la recuperación porque las infecciones alteran el control de la glucosa. Por su parte, los pacientes inmunodeprimidos pueden tener mayores dificultades para eliminar los virus respiratorios.
Incluso una infección relativamente leve puede desencadenar una serie de problemas. Una persona mayor que se siente débil puede comer o beber menos, deshidratarse, olvidar medicamentos o perder seguridad al caminar. La reducción de movilidad puede contribuir después a un deterioro físico adicional.
Estos efectos indirectos explican por qué las familias deben observar tanto los síntomas respiratorios como los cambios en la capacidad de realizar actividades habituales.
El VRS no es solo una enfermedad infantil
El VRS suele asociarse con los bebés, pero también puede causar enfermedades respiratorias graves en adultos mayores.
Según las orientaciones de los CDC, se estima que cada año entre 110 000 y 180 000 adultos de 50 años o más son hospitalizados por VRS en Estados Unidos. El riesgo aumenta con la edad y con determinadas enfermedades subyacentes.
En personas mayores con problemas cardíacos o pulmonares, el VRS puede causar infecciones de las vías respiratorias inferiores, agravar síntomas crónicos o provocar hospitalizaciones.
Como los primeros síntomas pueden parecerse a los de un resfriado común, no conviene asumir que una tos leve o la congestión nasal siempre son inofensivas.
Cómo distinguir la gripe, el VRS y la COVID-19
Aunque la gripe, el VRS y la COVID-19 son causados por virus distintos, sus síntomas se superponen con frecuencia.
La fiebre, la tos, el dolor de garganta y el cansancio no permiten determinar con seguridad qué infección tiene una persona. Puede ser necesario realizar pruebas diagnósticas y una evaluación clínica, especialmente cuando el tratamiento depende de identificar el virus.
Esta comparación resume las características habituales y por qué cada infección importa en las personas mayores.
| Enfermedad | Síntomas habituales | Posibles riesgos en personas mayores | Aspectos importantes |
|---|---|---|---|
| Gripe | Fiebre, tos, dolores musculares, cansancio, dolor de cabeza | Neumonía, deshidratación, agravamiento de enfermedades crónicas | Los antivirales recetados funcionan mejor cuando se inician pronto |
| VRS | Tos, congestión, sibilancias, pérdida de apetito | Infecciones respiratorias inferiores, dificultad para respirar, hospitalización | Las personas mayores elegibles pueden beneficiarse de una dosis de vacuna contra el VRS |
| COVID-19 | Tos, cansancio, fiebre, dolor de garganta, congestión y, a veces, cambios en gusto u olfato | Neumonía, enfermedad grave, empeoramiento de afecciones previas, complicaciones posteriores | Algunos antivirales deben iniciarse dentro de plazos concretos |
Los síntomas varían de una persona a otra. Algunas personas mayores pueden enfermar gravemente sin presentar fiebre elevada. Esta tabla es informativa y no sustituye una evaluación clínica.
Por qué es importante hacerse pruebas
Como las infecciones respiratorias comparten síntomas, identificar la causa puede ayudar al profesional sanitario a elegir un tratamiento adecuado. Las pruebas cobran especial importancia cuando el paciente pertenece a un grupo de alto riesgo.
En el caso de la gripe, los antivirales recetados suelen ofrecer el mayor beneficio cuando se inician durante los primeros uno o dos días de síntomas. Los CDC recomiendan tratar rápidamente a las personas con mayor riesgo de complicaciones y aconsejan no retrasar el tratamiento mientras se esperan resultados de laboratorio cuando se sospecha gripe en un paciente de alto riesgo.
Para la COVID-19, algunos tratamientos ambulatorios deben comenzar dentro de los cinco días posteriores al inicio de los síntomas y otros tienen un plazo de siete días.
Por ello, comunicarse pronto con un profesional médico es esencial. Las familias no deberían esperar varios días a que los síntomas empeoren antes de consultar si las pruebas o el tratamiento son apropiados.
La vacunación sigue siendo fundamental para la protección invernal
La vacunación es una de las estrategias más importantes para reducir el riesgo de enfermedad grave por gripe, VRS y COVID-19.
Las vacunas no garantizan que una persona no se infecte. Su valor también reside en disminuir la probabilidad de complicaciones graves.
Para la temporada 2026–2027, las recomendaciones de salud pública incluyen consideraciones específicas para las personas mayores.
Los CDC recomiendan la vacunación anual contra la gripe para las personas a partir de los seis meses, con ciertas excepciones. Para adultos de 65 años o más se prefieren, cuando están disponibles, vacunas antigripales de dosis alta, recombinantes o con adyuvante. Si no se dispone de una vacuna preferente, no debe retrasarse innecesariamente la vacunación.
Las recomendaciones de vacunación contra la COVID-19 también incluyen actualizaciones para la temporada 2026–2027. Cada adulto debe revisar su historial de vacunación, edad, estado inmunitario y calendario de dosis recomendado con un profesional sanitario.
Para el VRS, las recomendaciones vigentes de los CDC contemplan una sola dosis para todas las personas de 75 años o más y para adultos de 50 a 74 años con mayor riesgo de enfermedad grave.
A diferencia de la vacuna contra la gripe, la vacunación frente al VRS no es actualmente anual. Por lo general, quienes ya recibieron una dosis no necesitan otra por el momento.
Cómo conversar sobre las vacunas en familia
Antes de programar las vacunas, los cuidadores deberían revisar los antecedentes médicos y los medicamentos actuales de la persona mayor con un profesional sanitario.
También conviene verificar las vacunas recibidas anteriormente, sobre todo cuando el paciente acude a varios especialistas o ha cambiado recientemente de centro asistencial.
Las decisiones deben considerar las recomendaciones médicas vigentes y las circunstancias individuales.
El objetivo no es simplemente completar una lista, sino conseguir la mejor protección disponible para alguien cuya salud puede ser vulnerable.
Siete consejos prácticos para reducir las infecciones respiratorias en casa
Crear un hogar más seguro no exige equipos costosos ni rutinas médicas complicadas. Muchas precauciones eficaces pueden integrarse en los hábitos diarios.
Estas recomendaciones son especialmente útiles para las familias que cuidan a personas mayores.
- **Mejorar la calidad del aire interior.** Abrir las ventanas cuando las condiciones exteriores lo permitan, favorecer una ventilación eficaz y considerar purificadores portátiles con filtros HEPA adecuados para las habitaciones más utilizadas.
- **Promover una buena higiene de manos.** Lavarse con agua y jabón, especialmente antes de comer, al volver a casa y después de toser o estornudar. Un desinfectante con al menos un 60 % de alcohol es útil cuando no hay agua y jabón.
- **Reducir el contacto con visitantes enfermos.** Pedir a familiares, amistades y cuidadores con síntomas respiratorios que pospongan visitas no esenciales o adopten medidas de control de infecciones.
- **Considerar mascarillas bien ajustadas en situaciones de mayor riesgo.** Pueden ofrecer una protección adicional en interiores concurridos o cuando alguien del hogar está enfermo.
- **Mantener una hidratación y nutrición adecuadas.** Favorecer comidas regulares y líquidos según las indicaciones médicas. Algunos pacientes con enfermedades cardíacas o renales tienen restricciones de líquidos.
- **Organizar los medicamentos y la información médica.** Conservar una lista actualizada de tratamientos, contactos de emergencia y enfermedades crónicas.
- **Establecer una rutina diaria de observación.** Prestar atención a la respiración, energía, apetito, consumo de líquidos, movilidad y cambios inusuales de conducta.
La estrategia preventiva más eficaz combina varias medidas. La vacunación, un aire más limpio, la higiene de manos y la reducción de exposiciones pueden disminuir conjuntamente el riesgo de infección.
Ninguna intervención elimina por completo la posibilidad de enfermar, especialmente cuando los integrantes del hogar deben acudir al trabajo, a la escuela o a consultas médicas.
Aun así, una planificación cuidadosa puede reducir exposiciones evitables y permitir que las personas mayores mantengan sus rutinas y vínculos sociales.
Cómo reconocer las primeras señales de alarma en las personas mayores
Las infecciones respiratorias no siempre se manifiestan igual en las personas mayores que en los adultos jóvenes.
Algunas presentan fiebre, tos y dolores musculares evidentes. Otras muestran inicialmente cambios menos específicos.
Una persona que normalmente es independiente puede necesitar de repente ayuda para vestirse. Alguien que suele conversar con entusiasmo puede mostrarse inusualmente callado o somnoliento.
También pueden aparecer falta de apetito, debilidad creciente o dificultades inesperadas para caminar.
No conviene atribuir automáticamente estos cambios al envejecimiento. La confusión repentina, especialmente si aparece junto con una enfermedad, puede indicar un problema médico grave que requiere evaluación urgente.
Cuándo contactar con un profesional sanitario
Las familias deben solicitar asesoramiento médico pronto cuando una persona mayor desarrolla síntomas respiratorios nuevos, especialmente si tiene enfermedades crónicas importantes o inmunodepresión.
La urgencia aumenta si los síntomas empeoran, disminuye la ingesta de líquidos o se deteriora notablemente la capacidad para realizar actividades cotidianas.
Un profesional sanitario puede recomendar pruebas, tratamiento, observación más estrecha o una consulta presencial.
Las señales de emergencia incluyen dificultad respiratoria intensa, dolor o presión persistente en el pecho, confusión grave de aparición reciente, incapacidad para mantenerse despierto o labios o piel azulados o grisáceos. Llame al 911 si aparecen.
También es importante recordar que el empeoramiento de una enfermedad crónica puede requerir atención inmediata incluso cuando los síntomas respiratorios parecen leves.
Qué hacer si una persona mayor se enferma
Un plan de respuesta claro puede reducir la incertidumbre durante las primeras horas de la enfermedad.
En lugar de esperar a que los síntomas sean graves, los cuidadores pueden seguir un enfoque organizado.
- Anote cuándo comenzaron los síntomas. Registre la hora aproximada de inicio y síntomas como tos, cansancio, fiebre, dolor de garganta o cambios en la respiración. Esta información ayuda a valorar tratamientos que dependen del tiempo.
- Comuníquese pronto con un profesional sanitario. Explique la edad del paciente, sus enfermedades crónicas, síntomas actuales y medicamentos. Pregunte si son apropiadas las pruebas de gripe o COVID-19 y los tratamientos recetados.
- Reduzca la transmisión dentro del hogar. Mantenga a la persona enferma separada de otras cuando sea viable, mejore la circulación del aire, practique higiene de manos y utilice mascarillas cuando corresponda.
- Observe la recuperación y el funcionamiento diario. Vigile la ingesta de líquidos, la respiración, el estado de alerta, la movilidad y los cambios en enfermedades preexistentes. Siga las indicaciones clínicas sobre dispositivos de medición domésticos.
- Sepa cuándo intensificar la atención. Solicite una evaluación urgente si hay un deterioro preocupante y atención de emergencia ante señales graves. No dependa únicamente de la observación en casa cuando se requiere asistencia inmediata.
Los CDC recomiendan que las personas con síntomas de virus respiratorios permanezcan en casa y alejadas de otras personas hasta que sus síntomas hayan mejorado en conjunto durante al menos 24 horas y no hayan tenido fiebre, sin usar medicamentos para bajarla, durante ese mismo período.
Durante los cinco días siguientes se recomiendan precauciones adicionales, ya que todavía puede existir transmisión.
Estas orientaciones generales no sustituyen las instrucciones específicas de los entornos sanitarios ni el consejo individualizado de un profesional.
Por qué la recuperación puede ser más difícil en la tercera edad
Para muchas personas mayores, recuperarse de una infección lleva más tiempo que la fase inicial de la enfermedad.
El cansancio puede persistir después de desaparecer la fiebre. Algunas personas presentan menor resistencia física, debilidad temporal o dificultades para recuperar su nivel anterior de actividad.
Esto puede resultar especialmente complicado para quienes ya tienen movilidad limitada o necesitan ayuda con su cuidado personal.
Pensemos en una persona que podía desplazarse con seguridad por su casa antes de contraer la gripe. Después de varios días enferma, quizá le cueste caminar del dormitorio al baño sin descansar.
La infección puede estar mejorando, pero la pérdida de fuerza crea un nuevo riesgo para la seguridad.
Por ello, recuperarse implica más que vigilar los síntomas respiratorios. También puede requerir prevención de caídas, actividad adecuada, nutrición, organización de medicamentos y seguimiento médico.
En algunos pacientes, la enfermedad pone de manifiesto necesidades de atención que antes no se habían identificado.
El papel de la rehabilitación y la coordinación asistencial
Cuando está indicada médicamente, la rehabilitación puede ayudar a recuperar fuerza, mejorar la movilidad y ganar confianza en las actividades cotidianas.
Los fisioterapeutas pueden evaluar la seguridad al caminar, el equilibrio y las limitaciones funcionales. Los terapeutas ocupacionales pueden enseñar formas más seguras de realizar tareas diarias.
Los servicios de enfermería especializada pueden apoyar a pacientes elegibles que necesitan evaluaciones clínicas, educación relacionada con medicamentos o vigilancia de enfermedades complejas.
Los servicios concretos dependen del diagnóstico, las capacidades funcionales, el plan de atención indicado por el médico y los requisitos de elegibilidad.
No todas las infecciones respiratorias requieren atención médica domiciliaria profesional.
Sin embargo, algunas personas mayores que se recuperan de una enfermedad importante pueden beneficiarse de una evaluación formal de sus necesidades, especialmente después de una hospitalización o cuando existen afecciones crónicas que complican la recuperación.
Cómo puede ayudar la atención médica domiciliaria durante la temporada de virus respiratorios
La atención médica domiciliaria permite prestar determinados servicios médicos y terapéuticos en la residencia del paciente, en lugar de exigir que toda la atención se realice en una clínica u hospital.
Para los pacientes elegibles, esto puede facilitar el tratamiento y la recuperación.
Los servicios profesionales pueden incluir enfermería especializada, fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia, trabajo social médico y asistencia de auxiliares de salud a domicilio.
Cada servicio tiene objetivos clínicos diferentes y, por lo general, se coordina mediante un plan de atención individualizado.
Para una persona mayor que se recupera de una infección respiratoria, la enfermería especializada puede ayudar a vigilar cambios clínicamente importantes, reforzar las indicaciones del tratamiento prescrito y comunicar preocupaciones al médico tratante.
Los servicios terapéuticos pueden ser importantes si la enfermedad provoca debilidad o pérdida de capacidad funcional.
Los auxiliares de salud a domicilio pueden prestar ayuda limitada con el cuidado personal cuando esta forma parte de un plan de atención apropiado.
La atención domiciliaria no sustituye el tratamiento médico de emergencia, y los servicios intermitentes habituales no equivalen a supervisión continua.
No obstante, cuando el paciente cumple los requisitos, la atención coordinada en casa puede favorecer la recuperación y reducir algunas dificultades prácticas asociadas a los desplazamientos para recibir asistencia médica.
Apoyo para los cuidadores familiares
Los familiares suelen convertirse en la principal fuente de apoyo diario para sus seres queridos mayores.
Pueden ayudar a organizar medicamentos, preparar comidas, coordinar citas y observar cambios de salud.
Durante la temporada de virus respiratorios, estas responsabilidades pueden hacerse más exigentes.
Los cuidadores pueden temer no detectar señales de empeoramiento o exponer a un familiar vulnerable a una infección.
La educación y la comunicación son esenciales.
Cuando la atención domiciliaria profesional es apropiada, los clínicos pueden ayudar a pacientes y cuidadores a comprender los planes prescritos, reconocer cambios que deben comunicarse y prepararse para posibles complicaciones.
Este apoyo puede facilitar la organización del cuidado y ayudar a las familias a tomar decisiones con mejor información.
Consideraciones locales para las familias de Odessa y Hobbs
Aunque Odessa y Hobbs se encuentran en estados diferentes, comparten varios desafíos sanitarios.
En ambas comunidades viven personas mayores que pueden estar gestionando enfermedades crónicas mientras conservan su independencia o reciben ayuda de familiares.
La región circundante de la Cuenca Pérmica y el sureste de Nuevo México también incluye localidades pequeñas donde trasladarse a una consulta puede resultar complicado, especialmente para pacientes con limitaciones importantes de movilidad.
Para estas familias, la preparación práctica es fundamental.
Conviene saber dónde vacunarse, a qué profesional llamar cuando aparecen síntomas y cómo acceder a una evaluación médica adecuada sin demoras innecesarias.
Los residentes de Odessa pueden consultar las actualizaciones del Departamento de Servicios de Salud del Estado de Texas; las familias de Hobbs pueden seguir las del Departamento de Salud de Nuevo México.
Dado que la actividad viral cambia durante la temporada, revisar información de salud pública actualizada resulta más útil que basarse en suposiciones generales sobre la gravedad del invierno.
Las farmacias locales, las consultas de atención primaria y las agencias de salud pública también pueden informar sobre opciones de vacunación y pruebas, según su disponibilidad.
Prepararse antes de una crisis de salud
El mejor momento para organizar un plan de atención es antes de que surja una emergencia.
Las familias pueden empezar revisando las enfermedades de su ser querido, identificando a sus profesionales sanitarios habituales y comprobando si deben renovar medicamentos importantes.
También es útil hablar sobre cómo se cubrirán las tareas esenciales si el cuidador principal enferma.
Las personas mayores que viven solas pueden necesitar un calendario acordado de llamadas de seguimiento o visitas de familiares de confianza.
En familias con necesidades médicas más complejas, puede ser conveniente conversar con el médico sobre la posibilidad de recibir atención médica domiciliaria.
El objetivo es resolver las preguntas prácticas antes de que la enfermedad añada más tensión.
Proteger la salud sin renunciar a la independencia
Prevenir los virus respiratorios no debería significar que las personas mayores deban pasar todo el invierno aisladas.
La interacción social, las actividades significativas y la independencia siguen siendo importantes para el bienestar emocional y la calidad de vida.
En cambio, las familias pueden tomar decisiones conscientes sobre cuándo y cómo reducir la exposición.
Una reunión pequeña en un espacio bien ventilado puede ser preferible a un evento multitudinario en interiores durante períodos de mayor circulación de enfermedades respiratorias.
Los visitantes que no se sienten bien pueden cambiar la fecha de su visita, mientras que las conversaciones habituales pueden continuar por teléfono o videollamada cuando el contacto presencial no sea aconsejable temporalmente.
Estas decisiones permiten equilibrar la protección y la calidad de vida.
El mismo principio se aplica al apoyo médico. Cuando una persona mayor necesita atención especializada, llevar los servicios adecuados al hogar puede ayudar a conservar sus rutinas mientras se favorece la recuperación clínica.
La prevención funciona mejor cuando respeta las necesidades, preferencias y circunstancias individuales.
Un invierno más seguro comienza con una planificación temprana
La temporada de virus respiratorios 2026–2027 recuerda que la gripe, el VRS y la COVID-19 siguen siendo preocupaciones importantes para la salud de las personas mayores.
El aumento de actividad comunicado por las autoridades de Nuevo México y los esfuerzos continuos de vigilancia en Texas refuerzan la necesidad de prevenir a tiempo.
La vacunación, la higiene, una mejor calidad del aire interior y las decisiones responsables sobre la exposición pueden reducir los riesgos.
Igualmente importantes son el reconocimiento temprano de síntomas y el acceso rápido a una evaluación médica.
Para las personas mayores con enfermedades crónicas, una infección aparentemente menor puede convertirse en un problema grave. Las familias que conocen las señales de alerta y cuentan con un plan claro están mejor preparadas para responder.
Proteger a un ser querido mayor no consiste en eliminar todos los riesgos, sino en tomar decisiones informadas, actuar pronto cuando cambian las circunstancias y garantizar que exista apoyo apropiado.
Con preparación y atención coordinada, las personas mayores de Odessa, Hobbs y comunidades cercanas pueden afrontar el invierno con mayor confianza.
Acerca de StarCare Home Health
StarCare Home Health ofrece servicios de atención médica domiciliaria compasivos y personalizados a pacientes de Odessa, Texas, Hobbs, Nuevo México, y comunidades cercanas.
Sus servicios incluyen enfermería especializada, asistencia de auxiliares de salud a domicilio, fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia y trabajo social médico. Su enfoque multidisciplinario apoya a personas elegibles que se recuperan de una enfermedad, viven con afecciones crónicas o necesitan atención médica en casa.
Una de las principales ventajas de StarCare es la posibilidad de coordinar servicios sanitarios profesionales en el entorno familiar del paciente, con énfasis en la dignidad, la comodidad y la atención individualizada.
Odessa, Texas — 620 North Grant Avenue, Suite 100, Odessa, TX 79761
Hobbs, Nuevo México — 1000 North Dalmont Street, Hobbs, NM 88240
Sitio web — https://starcareonline.com/
Fuentes de investigación
Departamento de Salud de Nuevo México — Comienzo de la temporada de enfermedades respiratorias (22 de octubre de 2026)
https://prod.nmhealth.org/news/disease/2026/10/?view=2381
Departamento de Servicios de Salud del Estado de Texas — Informe de vigilancia de virus respiratorios
KOAT — Aumento pronunciado de la actividad de gripe en Nuevo México (5 de noviembre de 2026)
CDC — Enfermedades respiratorias
https://www.cdc.gov/respiratory-viruses/about/
CDC — Gripe y personas de 65 años o más
https://www.cdc.gov/flu/highrisk/65over.htm
CDC — Vacunas contra el VRS para adultos
https://www.cdc.gov/rsv/vaccines/adults.html
CDC — Tratamiento ambulatorio de la COVID-19
https://www.cdc.gov/covid/hcp/clinical-care/outpatient-treatment.html
CDC — Tratamiento de la gripe con antivirales
https://www.cdc.gov/flu/treatment/antiviral-drugs.html
CDC — Prevención de la propagación de virus respiratorios
https://www.cdc.gov/respiratory-viruses/prevention/precautions-when-sick.html
Aviso médico — Este artículo tiene fines educativos generales y no sustituye el asesoramiento, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Consulte a un profesional sanitario cualificado sobre las necesidades individuales. Llame al 911 ante una emergencia médica.
Investigación revisada el 7 de noviembre de 2026. Las recomendaciones de salud pública y la actividad de los virus respiratorios pueden cambiar.